Hong Kong y el Dragón de la montaña
Por fin pude viajar a una de las ciudades más famosas del mundo, de aquellas que aprendí de niño cuando cantaba la cancion de Willie Fog. Uno de esos lugares que he buscado mil veces en los mapas con curiosidad y admiración, la gran ciudad de Hong Kong. Siete millones de personas. El más puro estilo inglés en medio de la vorágine China es algo que te desconcierta y la vez te atrae, no terminas nunca de saber si es bueno o malo, si beneficia o empeora, si están mezclados o separados, pero desde luego no te deja indiferente.
Viniendo de una otoñal china de aguas “doradas” del Yangtse, la conjunción de montañas semi-selváticas y mar de color azul profundo te eleva al éxtasis durante varias horas. Con la nariz bien pegada al cristal del tren que me llevó a la ciudad, pude ver como se alternaban la exuberante naturaleza tropical con las frías pero dinámicas construcciones, puertos y modernos edificios de las cercanías de la ciudad. La salida de la estación de tren es toda una sorpresa. Buenos sistemas ferroviarios, conducción por la izquierda, autobuses de dos plantas, tiendas de superlujo, taxistas con un correctísimo acento inglés… esto me suena, ¿No he estado aquí antes? No, Londres no tiene mar…
En el tema profesional, Hong kong es la capital del trading por excelencia y HSBC su dueño. El banco mas grande del mundo es el emisor de la moneda local, el Hong Kong dollar y ejerce su hegemonía como banco de comercio internacional. Impuestos muy bajos, exenciones para empresas off-shore y mucha calidad y cantidad de servicios a empresas, sobre todo a traders, exportadores e importadores de todo el mundo.
En cuanto a ocio, la verdad es que no tuve mucho tiempo ya que mi viaje fue de trabajo, pero pude darme un paseo por la peninsula de kowloon y después cruzarme en un ferry a la isla y recorrer los distritos de Central y Wan Chai. Recomiendo conocer el SoHo, con las escaleras mecanicas que suben hasta los mid-levels, el barrio chino de shengwan, subir al pico de la montaña desde donde se divisa toda la bahía. Y por supuesto no perderse el espectáculo nocturno que el Gobierno de Hong Kong ha organizado con los distintos edificios representativos de la ciudad, sincronizando las luces, focos y lasers instalados en cada uno de los rascacielos con una música sino-western que me recordó a aquellas peliculas de Bud Spencer y Terence Hill. Por cierto que la industria cinematográfica de Hong kong es la tercera del mundo tras Hollywood y Bollywood.
Por trabajo tendré que volver a HK a menudo, espero poder vérmelas con el dragón de la montaña que tanto adoran los Hongkonitas y hacerme una foto con él para mis sobrinos!!
Germannnnnnnnnn, que alegria saber de ti, me cago en tó. De vez en cuando entro en tu blog y ultimamente no habia novedades. Menos mal!!, todo bien no? por aqui por Madrid, bien, contento. Se te echa de menos. En que número se te puede localizar ahora?? Voy a empezar a preparar el viaje de octavos de final de la Champions, que grande nuestro Sevilla. Que sigas bien, mucha suerte y a por ellos,que son pocos y cobardes!!
Jaime
Hombre por fin te animas a postear!
Impresionante lugar, lastima que en el ultimo viaje no caimos en el tema de los visados
next time. Dales fuerte!