Archive for December, 2007

HAINAN, Diario de Motocicleta.

Friday, December 21st, 2007

Andaba con la idea de hacer un viaje en moto desde hacía tiempo y cuando llegué a Sanya, en la provincia de Hainan (Mar del sur de China) no lo dudé. Como en casi todas las islas tropicales que he visitado, en Hainan abundan las motos. Desde scooters eléctricas hasta las más potentes disponibles en China, 250cc. Muchísimas marcas chinas, copia de las japonesas y curiosamente casi todas en color rojo oscuro, cosas del comunismo chino, o más bien comunitarismo.

Estuve buscando todo el día una empresa de alquiler de motos, pero lo más que encontré fue una triste scooter eléctrica que no llenaba mis expectativas. Un poco triste y desilusionado por mi deseo frustrado, me fui a la zona de bares y discotecas de la ciudad a ahogar mi pena en, un siempre difícil de encontrar en china, Ron con coca cola. Ni encontré Ron ni ambiente divertido, ya que es la ciudad de vacaciones preferida y más cercana para los rusos y tienen tomado el mundo nocturno. Así que me acerqué a uno de los puestos callejeros de pinchitos, me senté en mi taburete de plástico y con una cerveza local en una mano y una deliciosa rana a la barbacoa en la otra, me puse a departir con los gangsters locales que por allí andaban. No sin cierta complicación, pude cerrar el trato por una suzuki 125, durante todo el día por 200 yuanes, 18 € al cambio.

¡Esa noche apenas pude dormir planeando el viaje! Gafas de sol nuevas de motero, algo de dinero, mochila, agua, mapa, bañador, camisa tropical para la ocasión… es todo lo que necesito, ¡Ride free, baby!

Algún que otro problema para arrancar, pero finalmente partí dirección Wuzhizho, paraíso del buceo a poco menos de 100 Km. de Sanya. Feliz en el comienzo de mi aventura, hice los primeros 20 Km. sin problema, hasta descubrir que mi amigo y gangster juvenil Hua Di se olvido de la llave del depósito. Primera parada en el mecánico para forzar el tapón y ponerle otro nuevo junto con un filtro para la gasolina, 20rmb (2 €). De nuevo en ruta y tras varios rodeos no intencionados llegué a la playa deseada, pero es que aquí no hay carteles y los que hay, están en chino!!

El entorno es precioso, pequeñas carreteras flanqueadas por árboles y flores, olor a fruta fresca y mar, y gente simpática, curiosa y en apariencia feliz. Altas montañas de jungla alternadas con valles de cultivos de arroz muy típico chino, con sus búfalos y todo. Las playas suelen estar vacías y salvajes por lo que decidí descansar un poco bajo el sol, escuchando el viento y las olas junto a mi moto. Salir de la playa no fue fácil y se me caló la moto un par de veces en las dunas, por lo que no pude arrancar el ahogado motor a batería, la moto no tenia palanca de arranque y el terreno no era propicio para intentarlo a la carrera. Suerte que por el camino de tierra que lleva al pueblo encontré un buen samaritano que por 10rmb (1€) me remolcó con una goma elástica atada a su “RickShaw” o carro de tres ruedas. En los intentos de arrancar la moto a la carrera rompí el embellecedor lateral de mi suzuki, asi que al primero que me encontré en el pequeño pueblo de no mas de 100 habitantes, le pregunte por un sitio para arreglarla. Tras varias frases en hainanés que no entendí pero que fueron acompañadas de amplias sonrisas y gestos de entendimiento de mi terrible situación, el hombre marchó para volver tras cinco minutos con la pieza necesaria y la colocó. Segunda parada mecánica, mucho calor y 20rmb (2€).

El resto del día fui parando en pequeños pueblecitos, probando la comida local y disfrutando de los increíbles paisajes que la isla ofrece. La siguiente parada fue Yalong bay, centro turístico con famosos hoteles y lujosos resorts, donde aproveché para darme el último remojón antes de volver a mi hotel.

Cansado y contento, le devolví la moto a Hua Di y me dediqué al merecido descanso del motero tropical. Coco fresquito recien abierto con sombrilla y pajita de colores y Jacuzzi mirando al mar!!

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Hong Kong y el Dragón de la montaña

Tuesday, December 11th, 2007

Por fin pude viajar a una de las ciudades más famosas del mundo, de aquellas que aprendí de niño cuando cantaba la cancion de Willie Fog. Uno de esos lugares que he buscado mil veces en los mapas con curiosidad y admiración, la gran ciudad de Hong Kong. Siete millones de personas. El más puro estilo inglés en medio de la vorágine China es algo que te desconcierta y la vez te atrae, no terminas nunca de saber si es bueno o malo, si beneficia o empeora, si están mezclados o separados, pero desde luego no te deja indiferente.

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Viniendo de una otoñal china de aguas “doradas” del Yangtse, la conjunción de montañas semi-selváticas y mar de color azul profundo te eleva al éxtasis durante varias horas. Con la nariz bien pegada al cristal del tren que me llevó a la ciudad, pude ver como se alternaban la exuberante naturaleza tropical con las frías pero dinámicas construcciones, puertos y modernos edificios de las cercanías de la ciudad. La salida de la estación de tren es toda una sorpresa. Buenos sistemas ferroviarios, conducción por la izquierda, autobuses de dos plantas, tiendas de superlujo, taxistas con un correctísimo acento inglés… esto me suena, ¿No he estado aquí antes? No, Londres no tiene mar…

En el tema profesional, Hong kong es la capital del trading por excelencia y HSBC su dueño. El banco mas grande del mundo es el emisor de la moneda local, el Hong Kong dollar y ejerce su hegemonía como banco de comercio internacional. Impuestos muy bajos, exenciones para empresas off-shore y mucha calidad y cantidad de servicios a empresas, sobre todo a traders, exportadores e importadores de todo el mundo.

En cuanto a ocio, la verdad es que no tuve mucho tiempo ya que mi viaje fue de trabajo, pero pude darme un paseo por la peninsula de kowloon y después cruzarme en un ferry a la isla y recorrer los distritos de Central y Wan Chai. Recomiendo conocer el SoHo, con las escaleras mecanicas que suben hasta los mid-levels, el barrio chino de shengwan, subir al pico de la montaña desde donde se divisa toda la bahía. Y por supuesto no perderse el espectáculo nocturno que el Gobierno de Hong Kong ha organizado con los distintos edificios representativos de la ciudad, sincronizando las luces, focos y lasers instalados en cada uno de los rascacielos con una música sino-western que me recordó a aquellas peliculas de Bud Spencer y Terence Hill. Por cierto que la industria cinematográfica de Hong kong es la tercera del mundo tras Hollywood y Bollywood.

Por trabajo tendré que volver a HK a menudo, espero poder vérmelas con el dragón de la montaña que tanto adoran los Hongkonitas y hacerme una foto con él para mis sobrinos!!

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