Éste es el primero del los post que iré escribiendo acerca de ese gran y desconocido país que es China.
Era allá por el verano del año pasado cuando mejor estaba funcionando mi etapa de consultor en Madrid. “Divertida diversidad” de clientes con mucha capacidad, potencial y algunos problemas en los que yo aportaba soluciones y experiencia. Perfectamente adaptado a la ciudad, buenos amigos y sana diversión. Fue entonces cuando mi muy querido y buen amigo Cristóbal me comentó la idea de viajar a China con algunos amigos empresarios. !Insensato! !no sabía las consecuencias! Ya habían trabajado con China en temas de extranjería desde su despacho de abogados y la idea de realizar alguna conexión comercial con el gigante amarillo se antojaba golosa.

Cinco valientes empresarios más Cristóbal y Fernando, Chino shangainés simpático y comerciante que después de 20 años trabajando aquí sigue hablando castellano como tarzán, emprendimos el viaje en Octubre y, como dice un buen amigo, Lo que allí descubrí, me dejó helado.
El choque cultural fue tremendo. ¿Cómo pueden existir culturas tan diferentes e incluso opuestas en muchas cuestiones? Bueno, dejaré la filosofía sobre diferencia cultural para otro post. En los
extenuantes nueve días posteriores, pudimos conocer personalidades del Gobierno Chino, senadores, gobernadores de provincias con más población que España, presidentes de asociaciones y confederaciones de empresarios, gerentes de parques empresariales, trabajadores, traductores, amigos… Cada persona era un nuevo descubrimiento y una nueva sorpresa. Vivimos experiencias inolvidables como el interminable viaje en tren de Shanghai a Beijing o el karaoke sorpresa en la cena de gala con el presidente de la Comunidad Autónoma de Anhui, que nos hizo cantar “La bamba” delante de un centenar de personalidades…
Pero allí se respira el negocio, el desarrollo. Puedes sentir como todo a tu alrededor tiene un carácter de crecimiento, de profundización, ampliación y expansión que me hizo comprender cuan caducos y estancados estamos actualmente en España. Se despertó mi lado más salvaje, apasionado y aventurero… tengo que hacer algo aquí, pensé. La posibilidad de tener a mano esa actitud general de desarrollo y evolución, de aprender de una cultura tan especial, abnegada y perseverante. Conocer otra escala de valores personales y comunitarios, otra forma de entender los negocios, las relaciones personales de cualquier tipo o los plazos de tiempo. Después de muchos años, por fin, me llegaba un verdadero reto, una oportunidad tan solo comparable con la de mis comienzos en Arrakis. Pero esta vez, era consciente de ello. Algo que no dependería sólo de la perseverancia y el trabajo, sino de mucho más. Entusiasmo, humildad, sensibilidad, paciencia, flexibilidad, ingenio, perspicacia, adaptación, previsión, son algunas de las capacidades que tendré que usar y desarrollar en este nuevo periplo asiático.
De modo que, tras unos meses fraguando los objetivos, los medios y los compañeros de viaje, todo está organizado y preparado. Salvo algún problema de útima hora, a primeros de Mayo viajaré a Shanghai para establecerme por un tiempo indefinido con la firme intención de crear y desarrollar una estructura capaz de generar, controlar y mejorar los negocios entre España y China, propios y de clientes.
La verdad es que estoy entusiasmado con la idea. Os iré contando como se desarrollan los acontecimientos tanto personales como profesionales.
Germán.
A todos los integrantes de ese grupo de “Quijotes” españoles, que conquistó China por unos días. Cristóbal, Matti, Joaquín, Eugene y Miguel Ángel.
March 9th, 2007 by german | 9 Comments »